Muchas veces acudimos a un profesional por las referencias que tenemos sobre este, bien sea por familiares, amigos… pero, lo cierto es que acudir al psicólogo es un tema del que, por desgracia, aún no se habla demasiado, sigue siendo un tema más tabú de lo que debería, por ello, o no sabemos a qué psicólogos han ido nuestros conocidos o para qué (cada cuál puede tener una especialidad) o no queremos contar que vamos al psicólogo, por tanto, muchas veces nos faltan referencias externas y nuestra duda de qué psicólogo elegir se hace más grande.
¿Qué hemos de tener en cuenta para elegir a nuestro psicólogo?
- Que sea un psicólogo. Puede parecerte obvio pero, desgraciadamente, en muchas ocasiones lo que se vende como «terapia», «coaching», «crecimiento personal»… lo realiza cualquier persona con algún curso en la materia. o en ocasiones ni si quiera eso. Un psicólogo es una persona que estudia una carrera universitaria, que suele tener máster o másteres, formación continuada…
- Que sea colegiado. Es difícil que puedas tener esta información de primeras, pero, en los Colegios Oficiales de cada comunidad y , generalmente, en su página web, poseen esta información. Es un dato importante porque estos psicólogos tienen, entonces, el reconocimiento y la oficialidad necesarias, y si obtienes este dato, entonces te aseguras de que sean psicólogos de verdad, como decíamos en el punto anterior.
- Que su coste sea ni demasiado alto ni demasiado bajo. Que un profesional tenga unas tarifas más elevadas no otorga garantía de que sea mejor, huye de los precios abusivos, pero, tampoco te fíes de aquellos profesionales con unas tarifas por debajo de aproximadamente los 40-50 € ya que, son las tarifas mínimas por las que un psicólogo trabaja y cubre sus gastos.
- Que ofrezca la especialidad que buscas. La licenciatura de psicología ofrece la formación básica para ejercer, pero, si decides acudir a terapia es recomendable que el terapeuta tenga, además de esta carrera, especialización en psicología clínica de modo que estará cualificado para realizar terapia. Además, hay diversas problemáticas que por su grado de complejidad o por su necesidad de tener mayor conocimientos en la materia, requieren que el terapeuta se haya formado en estas. A veces no es necesario que el terapeuta tenga, por ejemplo, otro «máster en ansiedad», pero, sí que esté informado y formado en las últimas técnicas para tratarla. Saber esto puede ser más complicado, pero, hay que hacer un ejercicio de confianza en lo que tu terapeuta te dice, algo que está relacionado con el siguiente punto.
¿En qué más me fijo?
- Que te genere confianza. Hay un elemento en la terapia que es difícil de definir y que tú tendrás que comprobar, tu terapeuta tiene que generarte confianza. Es normal que al principio te cueste hablar con él o ella, pero, tienes que ir a gusto a terapia. En ocasiones, por cualquier motivo, alguien nos recomienda un psicólogo, pero cuando acudimos a él o ella no nos gusta sin tener ningún motivo aparente, es normal y no pasa nada, se puede probar con otro psicólogo ya que confiar en él y que se establezca una buena relación es indispensable.
- No te fíes de los psicólogos que te digan cosas como:
- Tengo un 100% de efectividad: Es imposible, depende de muchos factores, la motivación de la persona, la relación paciente-psicólogo…
- Has de hacer X…: Los psicólogos no dan consejos, si te dice lo que tienes que hacer , no es lo adecuado. Piensa que no podemos tener la responsabilidad de decidir si has de cambiar de trabajo, romper con tu pareja… son decisiones vitales que has de tomar siempre tú.
- Que te traten como a un amigo: Que la relación sea buena es indispensable pero, nunca ha de ser tu amigo.
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