
No vayas al psicólogo/a si buscas consejo.
No vayas al psicólogo/a si piensas que no necesitas ayuda.
No vayas al psicólogo/a si cuando te surgen imprevistos no cancelas la cita.
No vayas al psicólogo/a si eres de los que piensan que las personas no cambian ni mejoran.
No vayas al psicólogo/a si buscas un amigo/a.
No vayas al psicólogo/a si no vas a ser sincero/a.
No vayas al psicólogo/a si solo quieres pasar el rato.
No vayas al psicólogo/a si no confías en que la psicología es una ciencia.
No vayas al psicólogo/a si no vas a ser constante en la terapia.
No vayas al psicólogo/a si crees que el dinero invertido en la terapia es demasiado.
No vayas al psicólogo/a si no vas a realizar en casa las tareas que te recomiende.
No vayas al psicólogo/a si crees que lo que te dice no tiene sentido.
No vayas al psicólogo/a si quieres que en una sesión lo resuelva todo.
No vayas al psicólogo/a si no vas a respetarle.
No vayas al psicólogo/a si no vas a poner de tu parte.
No vayas al psicólogo/a si vas a cuestionar lo que te explica y no confías en él/ella.
No vayas al psicólogo/a si buscas que te diga qué hacer ante las decisiones que tú debes tomar.
No vayas al psicólogo/a estando a la defensiva.
No vayas al psicólogo/a si deseas que te receten pastillas.
No vayas al psicólogo/a buscando una rápida solución a tus problemas.
No vayas al psicólogo/a si no quieres cambiar.